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sábado, 25 de marzo de 2023

El Bien y el Mal

 

 

Árbol del conocimiento del Bien y el Mal

 Imagen extraída de: www.supercoloring.com

 

Les hablaré sobre el bien y el mal.

O sobre lo bueno y lo malo.

Pero no lo feo porque parecería una película que yo sé de western.

Fuera bromas.

Para iniciar esta entrada, les haré una pregunta: ¿de dónde creen ustedes que viene el concepto de el Bien y el Mal?

Les responderé rápidamente: es una creación humana.

El concepto digo.

¿Cómo que no?

Un león mata a las crías de su antecesor para poder iniciar su reinado.

Con ello consigue que las hembras entren en celo y así poderlas fecundar.

Se inicia su saga.

¿Cree usted que el león conoce el Bien o el Mal?

¿Que sabe diferenciarlo?

¿Ha respondido rápidamente la pregunta, o tiene dudas?

El león, ni sabe que existen.

El concepto de el Bien o el Mal, le vuelvo a repetir, es humano.

Otro ejemplo.

Una mujer es asaltada dentro de su casa. Durante el forcejeo con el ladrón consigue hacerse con un cuchillo y se lo clava al corazón y lo mata.

¿Para usted sería el Bien o lo bueno, o sería lo malo?

Cambiemos los papeles con el mismo escenario.

Ese mismo hombre, el asaltante, durante el forcejeo con la mujer, coge el cuchillo y se lo clava al corazón de la mujer.

¿Eso sería el Mal?

El hecho es el mismo.

Clavar el cuchillo y matar una persona.

Violencia total. Como el león.

Son nuestras normas morales las que dictaminan que ese mismo acto sea considerado como el Bien o el Mal.

La violencia, existe en los dos.

Dicha dicotomía del Bien y del Mal ha sido creada por una mente moralista que nos ha querido instruir y llevar hacia el camino de lo que se considera lo correcto o bueno y moral o lo incorrecto, malo e inmoral.

Ningún animal, excepto el ser humano, es capaz de separar o definir una cosa de la otra.

Que yo sepa, vamos.

Los animales, actúan, por instinto, no por moral.

En cambio, el ser humano cataloga el acto según sus normas morales.

Pero el acto, en sí, que origina el hecho a calificar, existe y siempre existirá.

Y le preguntaré, ¿por qué cree que se crearon las normas morales para separar dichos actos y catalogarlos como el Bien y el Mal?

Es una buena pregunta que igual yo ni se la sé responder.

Lo intentaré a mi manera.

Para eso, nos vamos unos 2.600 años atrás.

No mucho más.

A no ser que alguien diga lo contrario, no se tienen conocimientos escritos que nos lleven más atrás.

Entonces, ¿antes existía el Bien y el Mal?

Pues claro. No tenemos dudas de eso.

¿O sí?

Le diré que los actos malvados siempre han existido.

Y actos de heroísmo, altruistas y de gran valor moral, también.

Pero nadie los catalogaba.

Los hacían y punto.

Pero, vayamos a la primera pregunta que es la que nos interesa.

La definición del Bien y el Mal.

La de la creación de las normas morales.

Para eso, tenemos que tener claro que el ser humano es un animal racional.

Algunas cosas nos diferencian de los otros animales.

Digo yo.

Bueno… algún burro suelto hay por este mundo y es humano.

Vaa, sigamos.

¿Cuando nos hicimos racionales? No lo sé.

Por la evolución, supongo.

Lentamente, claro.

En nuestra evolución el ser humano comienza a hacerse intelectual.

La comunicación, el contacto con otros grupos, el amor y apego, la caza, el arte, la confección de utensilios para diferentes usos, construyen nuestro sistema cognitivo hacia lo racional e intelectual.

No es hasta el nacimiento de los grandes filósofos que se quiere definir esa racionalidad y separar nuestros actos.

Catalogar lo bueno de lo malo.

Separar el Bien del Mal.

Los animales actúan por impulsos, por instintos, por necesidades.

El humano tenía que separarse de esos impulsos y actuar bajo unas normas éticas.

Un comportamiento dirigido hacia lo correcto que nos diferenciaría de lo que hasta ahora habíamos sido: animales.

Se preguntaron el cómo definir esa transformación y cómo instruir a un conjunto próximo o alejado.

Mediante enseñanzas orales y, lo más importante, escritas que indicasen qué era el Bien y el Mal.

Un legado que nadie podría detener.

Tradiciones filosóficas antiguas nos dijeron que dentro del Bien existía el Mal y dentro del Mal existía el Bien.

Yin y Yang.


Una dualidad que, aunque diferente, existe en el ser, el mundo y el universo.

Dos principios opuestos pero que dependen el uno del otro, si no, no pueden existir y, por tanto, no es necesaria la ética o la moral.

Pero que uno, el Bien, es lo que nos diferenciaría del ser irracional.

Antiguas civilizaciones, para hacernos comprender lo que pasaba en la naturaleza, en los seres, en los actos de los propios humanos, crearon dioses y les pusieron nombres y nos quisieron hacer entender que según el suceso era creado por un dios enfurecido o benévolo que a veces nos castigaba o nos premiaba por nuestros actos.

 

Poseidón castigando a los Humanos.

Imagen extraída de: www.ecured.cu

 

Actos relacionados con el Bien o el Mal, siempre.

Religiones que para reforzar esa idea del Bien y del Mal pusieron iconos: Dios, el Bien; el Diablo, el Mal.


Dios y el Diablo manteniendo un pulso.

 Imagen extraída de: Amazon

 

 

Otra ramificación del camino filosófico que nos quería hacer entender que formaba parte de nosotros.

Utilizando imágenes hermosas o abominables nos hacían comprender, marcarnos en nuestras mentes que lo bueno y lo malo eran diferentes el uno del otro, pero paradójicamente estaban integrados en un cuerpo.

Una imagen vale más que mil palabras para reforzar la idea.

Y ese cuerpo, dirigido por una mente cada vez más instruida, tenía que saber elegir entre el Bien y el Mal.

Que eramos nosotros, con nuestros actos, los que elegíamos hacer el Bien o el Mal según las normas morales dictadas por los grandes líderes filosóficos, moralistas o religiosos.

Escribieron largos tratados filosóficos para indicarle a la sociedad qué era lo bueno y lo malo.

Lo repito, sí.

Prueba de ello son las distintas normas que se crearon, se crean y se crearan para dirigir una sociedad hacia lo correcto o racional o lo incorrecto o irracional y saber diferenciar entre lo que es el Bien y el Mal.

Hacia dónde se tenían que dirigir los actos humanos.

Algunas religiones las hicieron escuetas, cortas, entendibles y fáciles de recordar.

Prueba de ello son los Diez Mandamientos. Solo diez!!

Corto pero es todo un decálogo ético moralista.

En la actualidad, los modernos pensadores quisieron diseccionar aún más el concepto del Bien y del Mal.

Palabras que eran un todo muy genérico.

Catalogaron nuestros actos de tal manera con grandes códigos civiles o penales, cambiantes y adaptables a los tiempos, para así poder diferenciar lo que es el Mal del Bien.

Tipificaron el Mal.

Y dentro del Mal puede haber un mal muy malo, o un mal que, aunque no es bueno para nuestra sociedad, no es tan grave, pero en definitiva es el Mal.

Prueba de ellos son los Homicidios, Asesinatos, los Hurtos, los Robos con fuerza y un largo etcétera en que un mismo perjuicio puede ser tipificado de distintas maneras.

Un mismo acto, la posesión material o de la vida, pero definido según cómo se haya hecho.

Si se han utilizado armas, si se ha producido de día o de noche, el valor de lo robado…

Todo, circunstancias agravantes.

Sus actos, siempre serán determinados por una sociedad cambiante que le dirá si ha hecho el Bien o el Mal según los tiempos y pensamientos.

Pero recuerde, el Bien y el Mal, siempre existirán ya que es intrínseco de los seres vivos.

¿Cuando nació? No lo sé.

Pero la posesión de lo material, una manzana, por tanto algo material, según la religión fue su inicio.

El ser humano es fácil de corromper. Es materialista.

Muchas veces sus actos se dirigen hacia el Mal.

Muchas veces para conseguir un beneficio material o la vida de una persona.

Nada más motivan los actos de las personas.

Diferente del Bien que solo da un beneficio espiritual; por tanto, inmaterial.

No visible; no palpable.

El Bien y el Mal le acompañaran a lo largo de su vida, siempre en el momento de elegir como gestionar sus acciones o pensamientos para ese deseo material.

Elija el Bien, todos saldremos ganando.

El problema nos vendrá cuando sean los otros que, movidos por ese interés material, elegirán un camino que no nos es nada conveniente: el Mal.


jueves, 9 de marzo de 2023

Pacificación y Aislamiento de la Sociedad Actual.

Nos están pacificando y aislando al mismo tiempo.

Dese cuenta.

Desde hace tiempo.

Lo verá seguidamente. Le diré mis motivo para afirmar esto.

Los que rondamos el medio siglo vivimos una niñez bélica.

Recuerde.

Jugábamos a Indios y Americanos en propia persona o con pequeños muñecos de plástico, normalmente armados, con grandes objetivos: salvar el fortín, defender las diligencias, y atacar a los invasores, cuando hacíamos de indios.

Eramos soldados que íbamos a la guerra.

Por cierto, quitaron el servicio militar forzoso. Lo mejor que hicieron.

¿Se acuerda del Geyperman y el Madelman? Casi todos sus complementos estaban relacionados con la guerra.

Usábamos tirachinas u hondas y disparábamos contra cualquier cosa.

Batallas de arroz que se hacían con la boca llena de granos que eran expulsados, mediante la presión de aire, por un tubo que normalmente era de algún bolígrafo.

Escopetas hechas con pinzas de tender la ropa que disparaban granos de maíz o el mismo muelle de la pinza unido a una goma.

¿Quién no tenía una carabina de aire comprimido?

En los pueblos, casi todos.

Juegos como el Risk, Damas, Ajedrez u otros juegos de mesa.

Conquista. Ganar. Destruir al enemigo.

Todos estos juegos estaban relacionados entre sí con dos palabras: Belicismo y Compañeros.

Ninguno de estos juegos podía realizarse solo, siempre necesitabas la compañía de alguien cercano.

Y cuantos más, mejor.

Nacían los grupos, las ideas, las discusiones, los pactos, las conquistas, las traiciones, las venganzas, el odio, el amor.

Chica o chico, siempre dependías de alguien.

Lo o los necesitabas para jugar.

Siii, también jugábamos a hacer casitas de madera con sus complementos, crear familia, cambiar de vestidos. Pero no voy hacia aquí.

Esos juegos, fomentaban el carácter, formaban la persona.

Y en una palabra: creatividad.

Uno, se criaba sabiendo que si quería conseguir algo, tenía que luchar, trabajar, crear.

Casi, lo preparaban para la vida.

Debatir. Negociar. Ganar o perder. Adaptarse.

Se dieron cuenta.

¿Quién?

Los tecnócratas.

Llámeles Masones, Sionistas, Illuminati, Skulland Bones, o los pertenecientes al Club Bilderberg.

Como quiera. Tanto da.

Se los definiré como una persona que desempeña una función de alta dirección y que dirige la masa.

Este cargo de dirección alertó que esta forma educativa de vida no era la correcta para sus planes.

Él, junto a grandes titiriteros, farsantes de corbata, tuvieron la clarividencia de que una sociedad educada, criada de tal manera, le traería más problemas que beneficios.

Vieron que en el pasado, cualquier asunto social o político, era respondido por una masa que, si tenía que unirse, se unía y defendía sus ideas.

Si tenía que usar la violencia, la usaba con el fin de defender una ideología, una injusticia o lo que fuera que afectara al grupo.

Eso no podía ser.

Se encargarían de ir eliminado esa forma de respuesta transformada en movimiento de masa, a veces violento.

Idearon una campaña: pacificación y aislamiento.

Qué mejor que ser pacífico.

Las guerras, los conflictos bélicos, no aportan nada. Combatir no es la solución. Tampoco es el grado máximo de la evolución humana ni lo mejor para nuestra sociedad.

No lo discutiremos.

La idea de esta entrada no es defender la violencia. Todo lo contrario.

Seguimos.

Lanzaron campañas de pacificación. Crearon organizaciones. Premios Nobeles.

Grandes documentales dedicados a las guerras mundiales.

El hambre, la pobreza, la tristeza, el desaliento que conlleva.

Nadie lo negará.

Nos educaron para hacernos ver que eso era malo, nada conveniente.

Que no aportaba nada para una sociedad cada vez más culta e instruida en las relaciones humanas, en el bienestar de la sociedad.

Después, para reforzar, nos bombardearon con noticias de nuestro país u otros, aunque estuvieran a miles de kilómetros, relacionadas con asesinatos, violaciones, robos violentos, guerrillas…

Añadieron la prevaricación política.

Les interesaba.

Día tras día. Día tras día.

Aun no han parado.

Todo para saciarnos, hartarnos, hacernos ver que estamos mejor tranquilos en nuestros hogares, quietos, sin problemas.

No como en otros países con diferente escenario.

Pero hacía falta algo más para completar el plan.

Desunir a la sociedad.

Una sociedad que crecía filosófica e intelectualmente como nunca antes se había visto.

Una sociedad que, con movimientos civiles, conseguía grandes propósitos.

No les interesaba.

Divide y vencerás.

Lo dijo Julio César, emperador de Roma.

Crearon premios en los que el aporte individual de la persona es sumamente reconocido.

Ejemplos de personas que con sus carreras llegaron al estrellato.

Programas televisivos en que TÚ eres el protagonista y el que solo TÚ puedes ganar el premio.

Aparatos electrónicos en que TÚ estás conectado con el resto del mundo, pero que vives una real y triste soledad.

Juegos en los que TÚ juegas utilizando una máquina que no tiene personalidad, vida, diálogo filosófico, contradicción.

eres un soldado con unos objetivos; con armas ultra modernas.

Y qué.

Te lo ponen difícil para alcanzarlos.

Muchas veces pierdes la batalla. Y un preciado tiempo, sumido, abducido en ese mundo ficticio.

Solo.

Y te hacen creer que eres alguien en ese mundo.

Y no nos damos cuenta.

No somos nada.

Subjetivamente, evitan que creas que es fácil alzarte contra el mundo.

Estés armado o no.

Así, poco a poco, formaron y crearon una sociedad individualista con un solo objetivo: el YO.

Una sociedad incapaz de alzarse contra cualquier injusticia.

Una sociedad en la que su ego personal está por encima del grupo.

El grupo, el equipo, la sociedad, no triunfa, no gana premios, no interesa.

Dígame ejemplos.

No digo que no los haya, pero le costará encontrarlos.

Y si los hay, poca publicidad.

Individualismo.

Cada vez hay más ejemplos de esa soledad que triunfa.

Ya lo están logrando: pacificación y aislamiento.

Con esta entrada no quiero justificar la guerra, el belicismo.

A ver si ahora la vamos a liar, faltaría más.

No llevan nada bueno.

Ya tenemos el reciente ejemplo en Ucrania.

Con esta entrada le animo a que usted sea crítico, inconformista, dialogante, debatiente.

Que piense y defienda.

Que se una al grupo.

Busque compañía y crezca intelectualmente junto a personas de diferentes personalidades, creencias, ideas.

No se deje aislar.

No se deje manipular.

No sea un títere más.

Sea protagonista de su vida.

Forme, pertenezca a grupos con un único fin: la Sociedad como conjunto.

Creceremos aun más como civilización. Avanzaremos y no estaremos solos.

Los tecnócratas lo tendrán más difícil para dominarnos.

Se lo aseguro.

Si no, estamos perdidos.





jueves, 9 de febrero de 2023

Qué y Quién, le definirán como persona

Hay dos preguntas que usted debería saber y tener muy en cuenta para definirse en el futuro como cuál persona será y estará considerada en nuestra sociedad.

Una de las dos tiene un gran interés para usted.

Le definirá mucho ante una sociedad observante que siempre ve la paja en el ojo ajeno.

Un continuo análisis para catalogarle o etiquetarle.

Se las digo: Qué y Quién.

Me explicaré.

Qué.

Nos referiremos a la pregunta Qué como aquella que con su respuesta define a la persona intelectual.

Nuestros estudios académicos, cursos, vida laboral, etc. realizados durante nuestra vida definirán a nuestra persona trabajadora o culta.

Por ejemplo si usted ha estudiado medicina y es médico, a la pregunta Qué es Usted, la respuesta será bien sencilla: Medico.

Si toda la vida ha ejercido de albañil, aunque tenga o no estudios, entonces usted es albañil.

La experiencia, también nos define aunque no haya una titulación reglada.

Si usted es pintor y ha escrito alguna novela, pues será pintor y en ratos libres escritor.

Qué, es una pregunta que usted fácilmente la puede cubrir o responder.

Aplíquela a cualquier trabajo profesional. No le demos más vueltas.

Ahora, viene lo complicado.

Quién.

Utilizaremos este pronombre para definir a la persona por los hechos o actos realizados en su larga vida, sea como profesional o como particular.

Le repito: HECHOS o ACTOS.

Aquí, ya vemos que hemos de cubrir dos campos diferenciales de algo inmaterial que van ligados a usted.

Ese algo inmaterial se irá definiendo por sus actos en el transcurso del tiempo.

Dudo que usted se la pueda responder.

Muchas veces serán otros que darán una concreción a ese Quién.

Y, ojo, pueden ser muy subjetivos.

O no.

Pero la respuesta está en sus manos.

Ahora, pongamos el ejemplo de albañil.

El pronombre Quién le definirá a usted si ha sido un buen profesional de la albañilería y también como persona.

Ya está?

Parece repetitivo.

No, hombre, espere. Hay más.

Allá voy.

Si usted ha sido capaz de realizar trabajos destacados como albañil o construcciones ejemplares.

Si su forma de solucionar problemas laborales ha sido original y acertada.

Si su relación con los peones bajos su cargo ha sido buena.

Pero también anañadiremos algo que no hay que descuidar.

Parece una pequeñez, pero no lo es.

Dirán mucho de usted.

Si deja limpio el material después de utilizarlo.

Si es cuidadoso con sus herramientas de trabajo.

Si va hecho un pordiosero o se intenta mantener, dentro de lo posible, bien aderezado.

Si nunca llega tarde.

Si bebe o consume drogas antes de acudir al trabajo.

Si nunca paga los cafés a sus compañeros.

Quiere más?

Ahora le digo otros más personales.

Si tiene una mala relación con su familia.

Si miente.

Si no sabe mantener un diálogo.

Si pierde rápidamente la compostura.

Si no viste bien.

Si no se lava los dientes.

Si nunca limpia su coche.

Qué le parece?

Quiere más?

Hay infinitos!!!

Todo ello definirá el Quién es usted como persona.

Como persona porque, a veces, con esos actos tan simples y cotidianos que, muchas veces no les damos importancia, las mentes críticas ponen sus ojos analíticos encima de esos simples, o no tan simples, hechos.

Hechos que, quiera o no, nos definen y dan respuesta al Quién soy.

Aplíquese a medico, albañil o cualquier otra profesión.

Construir el Quién es arduo y costoso, más que el Qué.

Simples y pequeños actos lo construyen pero también lo destruyen.

¿Hay que recordarles que las mentes críticas destructivas y tóxicas retienen más los errores que los aciertos?

No, ¿verdad?

Así somos.

Un simple acto, un simple hecho, puede formar un Quién erróneo de usted, pero que puede ser recordado toda su vida.

Tenga cuidado.

Le será muy difícil poderlo borrar.

Esas mentes se encargaran de ir recordándolo al público.

Para acabar.

Recuerde que durante su larga vida usted irá formando el Qué y el Quién, pero, le repito, tendrá que tener mucho cuidado cómo forma este último.

El Qué, puede ser finito.

Algún día se cansa de estudiar o de progresar intelectualmente, pone fin y se ha acabado.

Sin embargo, el Quién, durará toda la vida.

Infinito hasta su muerte.


domingo, 26 de enero de 2020

El perdón. Un extracto de la novela inédita "Nima, la Bruja" de Pere Perellón.

...
- Y… ya no puedo contarte más que no conozcas porque desde entonces vivo en la clandestinidad… en la huida, en continua persecución. 
Bien, aprovechando el momento, ahora me toca a mí hacerte resquebrajar tu cabeza dejando caer otra interrogación que te pondrá a prueba. Es la siguiente: ¿Después de todo lo oído, ¿cuál crees tú que tendría que ser mi reacción? Piénsala bien ya que no quiero que seas rápida en tu respuesta, y no te dejes llevar por una reacción fisiológica que te conduzca a no dar la buena; es más, defínelo con una sola palabra y su por qué.


Sin-Sin se acercó una de las sillas. Se sentó, dejando aparecer media sonrisa en sus labios, ahora humedecidos por el refrescante líquido y por el suave masaje que con su lengua se había dado sobre ellos, preparándolos así para una pronta intervención.
Nima, cerró medio ojo, con la vista perdida hacia su ahora contrincante de cuestiones, pues parecía haberse entablado un diálogo con un fin, sacar lo mejor de sí. Meditó, sin rápidas conclusiones, pues sabía que era buen momento para demostrar su inagotable inteligencia. Me explicó que primero pensó en respuesta simple y que todo Normal ejercería con suma rapidez: “¡Vîndîcäre!”. La venganza, como única y acertada. Pero después, se figuró que no sería tan fácil una respuesta que fuese llevada por los instintos más básicos de todo ser. Recapacitó, y sin tenerlo nada claro, dejó caer una titubeante e insegura afirmación:

- Aseguraría el perdón… ¿por su naturaleza? –la soltó con fuerte voz, queriendo mostrar no temer al fracaso o a una fuerte burla por parte de su maestro. 

Sin-Sin demudó y enrojeció, mostrando visiblemente el acierto a lo que podía ser la respuesta única a su acertijo, opuesta a toda fácil conclusión de ser que se deja llevar por impulsos. Tuvo un resuello que duró unos instantes suficientes para que Nima se diera cuenta de su posible éxito. Se encogió de hombros y abstraído declamó:
“Distantes nos encontramos del sosiego, pero más aún del perdón.
Vivimos rápidamente el presente para luego detenernos en acciones pasadas.
Nos damos cuenta de los errores ¡Ya es demasiado tarde, su herida han dejado! ¿Cómo pedir perdón?
Si vives velozmente todo te pasará desapercibido. No te darás cuenta de nada.
Si vives lentamente, aburrirás, te detendrás en la misma tarea sumergiéndote en
ella.
Entonces, ¿por qué no vives regularmente? 
He aquí método para encontrar el sosiego.
Ahora ¿cómo encontrar el perdón para el tiempo pasado…?”

Finalizó con un breve silencio que, apoderándose del momento, sumergió a los dos en un ensimismamiento, para después, con calma y mostrando síntomas de hilaridad, reemprender, él, su diálogo.

-          ¿El perdón? ¡Ja, ja, ja! – soltó una carcajada de forma burlesca como si de una graciosa chanza se tratara -¿Me estás preguntando por la naturaleza del perdón, o lo afirmas? ¿Desde la acción del inicio o… de su resultado? ¿De la acción de liberar a uno de una deuda o castigo? ¿De ser indulgente? Aunque denota diferencia, ya que no expresa lo mismo: la acción del perdón.
Te responderé desde mi más simple condición, la de ser humano y, por tanto, imperfecto, sin grandes elocuencias, pues la dificultad no radica en la expresión de su significado, sino en el propio hecho de realizar la acción.
El perdón, práctica de pocos y alarde de muchos, es sin duda, Nima, el acto más puro que, dando por perdida la pena merecida, la obligación pendiente o deuda contraída, se ejerce sin esperar nada a cambio. Su grandeza aumenta en tanto aumentan los bienes perdidos  o la ofensa recibida. Por eso encontraremos personajes que, habiéndolo recibido, confunden el agradecimiento con el poder volver a contraer deuda o ejercer ofensa. De ahí que, el que lo ejerce, siempre es personaje sin valor a la propiedad, que no espera ni gratitud ni nada a cambio, sin temor a recibir varapalos, y que no tiene pretensiones de divinidad.
Por ello, te felicito, pues no esperaba tan buena respuesta, aunque hayas vacilado en su justificación. Quiero que esta palabra, precisamente, la recuerdes para un futuro venidero. Tu ayuda será necesaria, al igual que tus conocimientos. Hazlo sin titubeos ni dudas, pues yo te lo exijo. Si no ¿de qué sirve todo esto? Acuérdate bien de lo que te estoy pidiendo. Se que llegará un encuentro, y en tus manos estará poner en práctica todo lo aquí mencionado.
¡Prométemelo!, ¡mi orgullo será saber que has aprendido bien la lección!
Ahora bien, te formularé otra pregunta sin querer respuesta, ya que ésta está determinada por lazos afectivos, por tanto condicionada y con fácil respuesta, y es la siguiente: ¿Crees que hubiera realizado la acción del perdón con los asesinos de mi madre? Como ves, toda acción está ocasionada e influenciada por los motivos que el individuo que la ha de realizar, bien por reacción o bien por iniciación, posee en su interior y que nadie más que él sabe su por qué. Y es aquí cuando ha de quedar bien claro cómo debes conocer a tu enemigo antes de enfrentarte a él. Su análisis debe comenzar desde su pasado, conociendo cómo fue su vida anteriormente y qué episodios de su vida fueron los que marcaron su carácter, su espíritu y sus motivaciones, para así poder llegar a sus más recónditas intenciones.   

Suspiró...