jueves, 25 de enero de 2024

La Actitud y el Espíritu en la Autodefensa.

 

Según la RAE la Actitud es: 1. f. Postura del cuerpo, especialmente cuando expresa un estado de ánimo. Y el Espíritu es: 4. m. Vigor natural y virtud que alienta y fortifica el cuerpo para obrar. 5. m. Ánimo, valor, aliento, brío, esfuerzo.

Para hablarle de la actitud, voy a mostrarle dos imágenes a las que le asignaremos los acrónimos de I1 (imágen 1) y I2 (imágen 2). Son imágenes extraídas de un episodio de la serie Los Farad que ofrece Prime video en las que surge un león enjaulado.

Seguramente, podría encontrar las misma imágenes en cualquier documental de la fauna salvaje de África. Pero voy a utilizar a un león encerrado en una jaula para esta pequeña entrada.

Vamos allá.

I1.


En esta imágen podemos apreciar al león dentro de una jaula.

Vamos a utilizar el siguiente analogía: la jaula representará el escenario. El léon representará la persona.

Vemos a un león con cara pacífica que no transmite ninún peligro, ni miedo, aun su majestuosidad. Simplemente está relajado, tranquilo. Es un “lindo gatito” que cualquier persona querría tocar o tener en casa.

I2.


La segunda imágen, es diferente, pero es el mismo león en el mismo escenario.

Mire sus ojos.

Mire la expresión de su cara. Su rostro arrugado.

Ruge. Advierte.

Boca abierta. Mire cómo muestra sus colmillos.

Transmite miedo al que lo mira.

Con su actitud, transmite mensajes.

Uno muy claro: te voy a destrozar.

Yo, ahora, ya no tocaría a ese león, aunque sea el mismo.

Mire usted, vale más prevenir que curar. ¿Sabe?

¿Qué ha hecho el león? Ha modificado su lenguaje corporal para transmitir un mensaje.

¿Cree usted que el león podrá tener miedo en algun momento? Sí.

Imágine que se le acerca un elefante (escenario).

El espíritu y la actitud entran en juego.

El león marca su territorio y advierte.

Tiene el valor necesario (espíritu) y lo muestra con su actitud.

El elefante no se detiene.

El león hará lo que usted haría debido a la respuesta, ante el miedo, que nuestro sistema defensivo tiene para protegerse: luchar o huir.

El león, tendrá miedo, gestionará su miedo, advertirá, y en caso de ver una posible pérdida, huirá.

El elefante es más poderoso que el león.

Huirá porque tiene espacio.

Bien.

Pongamos que la jaula es un escenario violento en el que usted, el león, está immerso.

Lo siento, no puede huir. Ha sufrido una emboscada. Está lidiando entre la vida o la muerte.

¿Qué mensaje le gustaría transmitir durante la agresión, durante su autodenfesa?

¿Qué león desearía ser?

El segundo, está claro.

Usted desearía poder transmitir una energía que solo con su postura, ya venciera al adversario.

Si ese personaje ve que se enfrenta al león fiero y resiste el ataque, entrará en dudas, se debilitará internamente. Ya tenemos parte del combate ganado.

Y si antes del ataque, ya advierte de esa actitud y de ese espíritu combativo, elegirá otra víctima que no le cree problemas. Se lo aseguro.

La actitud forma parte de la autodefensa, igual que el espíritu.

Hay que tener el valor para enfrentarse a esos personaje y luchar contra ellos.

Hay que saber extraer y transmitir esa actitud aun estando en un escenario violento, frente a un adversario más poderoso.

Para eso, entre otras cosas, hay que saber gestionar el miedo y hacer que sea nuestro aliado.

Como no, hay que entrenarlos.

La actitud y el espíritu, digo.

Para cuando nos haga falta, tener aliados.

Un entrenamiento en autodefensa debe ser completo.

No consiste solamente en dar y recibir golpes y memorizar técnicas.

Hay partes muy importantes que cualquier persona debe conocer, saber y estudiar, entre ellas la actitud y el espíritu.

Espero que con el ejemplo del león entienda a qué me refiero.


Un saludo. Pere Perellón.

Director Técnico de Wu Mu Autodefensa.

Info Blog: https://pereperellon.blogspot.com/2023/03/asociacion-defensa-personal-wu-mu.html

Correo: infodefensawumu@gmail.com




lunes, 8 de enero de 2024

Uso de la Fuerza (violencia) en nuestra autodefensa civil o policial. 1/4

Imagen de Republica en Pixabay.

  ¿Uso de la fuerza o uso de la violencia?

Antes de iniciar esta justificación del uso de la fuerza en caso de autodefensa voy a intentar aclarar que el término a utilizar es indistinto ante la pregunta del anunciado. Fuerza o violencia vendrá a ser lo mismo. Hemos de aceptar que el uso de la fuerza es sinónimo a violencia. Tenemos que tener claro que un uso de fuerza no se puede ejercer sin violencia. Varios autores no coincidirán con esta afirmación. No estamos aquí para discutirlo, pero si para justificarlo.

Cuando usted sea asaltado en una emboscada preparada de antemano por uno o varios individuos que buscan una de estas tres cosas: su vida, su cuerpo o sus bienes materiales, va a tener una reacción de sobresalto. Dicho estremecimiento le hará pasar a una posición defensiva ante el ataque inesperado. La reacción, depende de usted, pero lo más normal será que se quede congelado o pase a la defensiva. Extraño sería que pudiera salir corriendo, pero no imposible si lo dejan escapar. Una vez dentro del escenario violento, no le queda otra que pasar a la ofensiva para salir lo menos lesionado posible. Aquí es cuando utilizará la fuerza. ¿Cómo cree que será dicha ofensiva? En el momento más activo del ataque, ¿cree usted que podrá reaccionar con alguna técnica que implica la utilización de la actividad motora compleja y controlar la situación? No. Y no estamos aquí para discutir los procesos fisio-psicológicos de nuestro cuerpo ante la reacción de un ataque, o de afirmar que usted es un ninja preparado para cualquier situación violenta y saldrá victorioso aplicando sus técnicas de dojo con la fuerza mínima imprescindible. Esto no es un combate. Esto no es un cuadrilátero. En la vida real, no existen normas ni código de honor ni nada por el estilo, solo el depredador y la presa. El delincuente y el policía.

Ante la subida de la adrenalina debido al ataque, la actividad motora gruesa primaria entrará en funcionamiento y usted no podrá controlar su fuerza y velocidad para ser lo menos lesivo posible. Entonces, será violento, mecánico, primitivo, nulo en tecnicismos y con poca o ninguna actividad cognitiva que le haga pensar y reaccionar técnicamente como si de un actor de cine de películas de acción fuera. Y si no es violento, usted perderá.

En estos momentos, ¿sabe qué similitud existe entre usted y el atacante? Que los dos actores del escenario están usando fuerza, golpeando partes del cuerpo y lesionándolo, con el único fin de encontrar un resultado positivo para sus fines. Pero recuerde una cosa, es el oponente quién controla la pelea y determinará qué contraataque harás mediante su ataque. Escenario cambiante. El escenario dictará sus movimientos.

Por eso, cualquier persona del mundo que sufra un ataque y se interne en la agresión intentará, por todos los medios, salir victorioso del evento y si ello conlleva golpear partes sensibles o la utilización de cualquier arma improvisada, seguro que las golpeará o las utilizará y no medirá fuerzas ni intentará no dañar esas partes del cuerpo. Será violento hasta tal forma que solo se detendrá cuando vea la oportunidad de escape o cuando su atacante esté tendido en el suelo sin respuesta de contraataque o actividad motora. Si usted no pasa a la ofensiva, está perdido.

Le pondré un ejemplo diferente a lo dicho para que vea por dónde va el asunto: un padre que al pasar por delante de un descampado ve cómo están agrediendo sexualmente a su hija. El padre detiene su vehículo, enloquecido, sale disparado y golpea al individuo en la cabeza repetidas veces. El individuo se desploma en el suelo debido a la grave lesión provocada por los golpes a la cabeza con todo su peso. El agresor muere. ¿Existe una utilización de la fuerza para defender a su hija o ha utilizado la violencia?

Se lo explicaré de otro modo con el mismo ejemplo. Un padre que al pasar por delante de un descampado ve cómo están agrediendo sexualmente a su hija. El padre detiene su vehículo, enloquecido, sale disparado y golpea al individuo en la espalda repetidas veces para no hacerle daño y le pide que deje a su hija. El individuo, se gira con un golpe de codo dirigido a sus testículos, se levanta y ataca al padre con varios golpes de puño en la cara. El padre cae al suelo. El agresor le patea la cabeza hasta matarlo. ¿Existe utilización de fuerza o de violencia? ¿O ahora es violencia porque es ilegal?

Lo que tenemos que entender que esa fuerza es violenta y ha sido utilizada en los dos casos para un mismo fin. Lo que tendremos que probar es si su utilización es legal o no. Legítima defensa.

Brandon Otto en su artículo web de utilización de la fuerza.

Martin Cooper explica que la defensa personal es como un desafío de cuatro partes, donde sólo una victoria en las cuatro constituye una verdadera victoria:

  1. Debes poder realizarla.

  2. Debes derrotar a tu oponente.

  3. Debe ser absuelto de todos los cargos criminales.

  4. Debe estar libre de todos los cargos civiles.

Lo que nos hacer ver la fuerza como un antónimo de violencia es el prisma racional con el que se mira, guiado por normas éticas y morales, con el que buscamos motivar una diferencia entre la utilización de una fuerza excesiva o letal (llamémosle violencia) y una fuerza más controlada o menos dañosa (llamémosle fuerza). Una versión más “light” de la violencia para una justificación menos perjudicial en derecho pero que a fin de cuentas tiene el mismo resultado. De ahí que entremos en un debate sobre su concepto para parecer menos lesivos de lo que queríamos ser: “he utilizado fuerza, no violencia para defenderme”.

Entremos en ese definido contexto policial en el que, según la ley, el policía ha de demostrar un control de la utilización de la fuerza (violencia) en su aplicación en los casos que se justifica una acción policial legal, legítima y motivada. Esa fuerza ha de ser proporcional a la fuerza que nos ofrece nuestro atacante según uno de sus principios básicos de actuación que detallaré más adelante. Entonces, será violencia legal. Esto es aplicable a cualquier civil.

Recordemos que el Código Penal exime de responsabilidad penal al “que obre en cumplimiento de un deber o en el ejercicio legítimo de un derecho, oficio o cargo” (Art. 20.7).

Estudiemos casos simples en los que la policía tiene que hacer un uso exagerado de la fuerza para poder controlar a una persona. Le expondré un caso, como ejemplo, en el que el policía se encuentra frente a frente con un individuo que ha decidido desobedecer órdenes y que pasa a la acción golpeando al policía y entrando en combate. El policía se ve envuelto en una pelea en la que tiene que utilizar la fuerza para inmovilizar al individuo. Ante la imposibilidad, al final, ha tenido que golpearle en partes sensibles y dolorosas y lesionarle para poderlo controlar debido a la gran resistencia que oponía para ser arrestado. El policía, también ha recibido golpes letales. Todo sucede en segundos.

Vemos otro caso en que varios policías tienen que utilizar una fuerza desmesurada para poder inmovilizar al individuo y poderlo engrilletar. Multitud contra uno.

¿Hay aquí ejemplos de violencia en estos casos legales? Sí.

Tim Larkin. “Cuando la violencia es la respuesta”:

“La violencia es simplemente una herramienta. Se determinará cómo se usa la herramienta, si es o no un uso justificado de la herramienta o si es un uso delictivo de la herramienta. Pero el acto en sí es violencia. No es autoprotección. No es defensa propia. Eso se determina después del acto. Ahí es donde todo el mundo se equivoca. Todo el mundo piensa que la violencia es algo aparte. La violencia es lo que se utiliza en todos estos escenarios…”

Creo haber podido justificar que la utilización de la fuerza es sinónimo de violencia, aunque algunos digan lo contrario. Así, podremos entender que separarlos, “yo utilicé fuerza; él utilizó violencia”, no nos eximirá de cualquier responsabilidad penal o civil. No se equivoque, la utilización del término “utilización de la fuerza” no lo apartará de los tribunales ya que en sí es violencia. ¿Lo entiende?

Tiene que entender que el uso de fuerza o violencia, llámele como quiera, aplicada a su autodefensa o en el ejercicio de un cumplimiento legítimo del deber como agente de la ley tiene sus responsabilidades. De usted dependerá cómo y por qué utiliza esta violencia para que sea legal, tanto si es un civil como agente de la ley.

Justifiquemos su uso.

El uso progresivo de la fuerza se rige por un marco normativo y unos principios legales y legítimos. La parte que más nos interesa para nuestra autoprotección o para ejercer nuestras funciones como agentes es que la utilización de la violencia esté justificada ante una agresión ilegítima que se produzca sobre nuestra persona, sobre nuestros bienes, o de terceros.

Este uso de la violencia no es una carta blanca para una agresión sin límites, pero no encontrará ninguna ley que le diga exactamente cómo tiene que utilizarla, cómo de letal tiene que ser o cuánto tiempo puede estar ejerciéndola. Le exigen que sea progresiva o lo menos lesiva posible. ¿Hasta dónde? Nadie se lo dirá ya que cada escenario es único, independiente, a veces espontáneo, de corta duración y todo depende de su desarrollo normalmente marcado por el agresor.

Entonces, aquí es cuando viene uno de los principios principales que toda persona ha de tener en cuenta en el momento antes de ejercer dicha violencia: la Necesidad.

Para la aplicación de cualquier eximente, se parte de un antecedente básico, que no es otro que la de un “estado de necesidad defensivo”. Boletín 8 del Centro de Investigación y Formación en el Uso de la Fuerza. TDPE.

Necesidad

 ¿Con esta palabra usted podrá utilizar la violencia legalmente? Tenga cuidado. No malinterprete. El escenario, es la clave. Durante su desarrollo, si aún está dentro como actor, pregúntese, ¿tengo la necesidad de utilizar la violencia para defender mi vida, la de un tercero, un bien jurídico o el cumplimiento de un deber? ¿Sí o no? Es fácil, solo tiene una respuesta. No hay cabida para la duda.

Si le viene una persona cuchillo en mano gritándole que lo va a matar, ¿tiene usted la NECESIDAD de defenderse? ¿De utilizar la violencia para salir vivo?

Cuando usted llega a esta pregunta tan básica y fácil de responder hemos de entender que ya ha intentado otras alternativas o soluciones para resolver el conflicto sin éxito. Ha probado de desescalar el conflicto con un resultado negativo. Ha intentado la fuga sin éxito. Y, al final, ha tenido que preguntarse si tiene la necesidad de hacer uso de la violencia como último recurso para protegerse. Si la respuesta es sí, adelante. Dicho estado de necesidad ha de ser de forma clara e inequívoca.

Tenga cuidado. Si le dicen: “dame el dinero o te mato”, dele el dinero ya que todavía existe una opción de no tener que usar la violencia. ¿Entiende? El abogado defensor le va a preguntar: si usted tenía miedo de morir, ¿por qué no le dio el dinero y sí utilizó la fuerza? ¿Por qué no agotó todas sus posibilidades?

Cuando vean que pudo ser evitable, van a ir a por usted y se va a ver sumergido en un grupo de preguntas con un vocabulario específico para hacerle caer en la trampa. Será observado por un tribunal que constantemente intentará ver y comprender si su respuesta, violenta, hubiese podido ser de otra forma menos lesiva o nula. Y solo entenderán que no pudo ser posible y de otra manera cuando las circunstancias excluyen todas las demás posibles opciones que se le presentaron o que usted tuvo. A eso se llama Exclusión.

Ningún tribunal le pedirá que ponga en peligro su vida, eso es evidente. Primero es su seguridad, está claro. Pero no puede crear dudas de que no pudo hacer otra cosa, y que, como último recurso, necesitó de la utilización de la violencia. Si usted se encuentra ante un peligro inminente, debe actuar.

Brandon Otto en su artículo web de utilización de la fuerza.

La exclusión es el factor que falta en la mayoría de los argumentos de autodefensa y, por tanto, la razón por la que la mayoría fracasa. Debe recordar que usted soporta la carga de la prueba; Hasta que se demuestre lo contrario, la ley simplemente ve a dos ciudadanos iguales en una disputa. Puedes decir: "Intentó golpearme", pero luego la policía y los tribunales te preguntarán: "¿Por qué no _____?". No debe tener opciones que ofrecer para llenar ese espacio en blanco; no debe haber ningún otro curso de acción que pudiera haber tomado para mantener su seguridad excepto el uso de la fuerza. De lo contrario, simplemente estás peleando porque quieres, y eso es un crimen.

(…)

Continuará.

martes, 12 de diciembre de 2023

Dadme alcohol.Tributo a Leaving Las Vegas

 

Imagen de Michelle Bryant en Pixabay.
 

Aunque pienses que mi única solución está en la muerte, allá a dónde quiera que vaya seguiré, eternamente, bebiendo. Consecuentemente, borracho. No concibo ni mi vida ni mi muerte sin él. No concibo un arte que sea más bonito como el de emborracharse. Desde su inicio: abrir la botella; hasta el final: tragar hasta caer tendido. Todo un simple arte en el que cualquier mortal puede ser un gran maestro.
Dadme alcohol mientras aún me quede aliento porque si no, allá dónde vaya, vivo o muerto, me buscaré la vida, pactaré con el Diablo si hace falta, venderé lo que quede de mi alma, hasta conseguirlo.
¿Crees que lo hago por necesidad? ¿Por qué dependo de él? Te equivocas. Lo hago por que quiero, lo deseo y por que me da la gana. Es mi placer.
No derrames lágrimas amargas por mí, vacía botellas de exquisito y dulce alcohol hasta que puedas. Es lo que deseo.
Igual que tú necesitas el aire para vivir yo necesito alcohol para no morir.
Igual que tu disfrutas haciendo deporte yo disfruto tambaleándome, cayéndome, levantándome del suelo. Si puedo. Y si no, que más me da.
Igual que tu necesitas tu mente abierta, despejada y la clarividencia yo necesito el caos, la disfunción de mi mente, el dolor posterior y sus efectos.
Crees que hago el ridículo tirado en el suelo derramando mis babas mientras la cabeza me da vueltas y vueltas. Te digo, a ti que te importa. No concibo ni mi vida ni mi muerte sin él. ¿No lo has entendido aún?
¿Quieres saber más sobre mi único deseo? Bebe y sígueme. Las palabras, los actos, de un borracho te lo harán entender.
Su llamada es tan intensa que nadie puede pararla excepto yo, bebiendo y bebiendo hasta acallarla. Y cuando bebo, oigo como un susurro que se desliza en mis oídos sus últimas palabras confirmando nuestra unión y consiguiendo ese único trofeo: la embriaguez.
No caigas en la pretensión de ser mi salvador. No lo necesito. No te necesito.
No intentes detenerme pues evitarás mi único deseo y si pretendes quitármelo obtendrás un enemigo. Así que déjame en paz y déjame disfrutar del néctar de los dioses. Unos dioses conscientes de lo que hacían, de lo que hago, de sus deseos, de mis deseos, que me comprenden y que entienden cómo me siento.
Igual que Adán probó la manzana y perdió el Edén yo probé el alcohol y gané el Paraíso. Si, ese Paraíso extático, difuso, abstracto, doblado, compuesto por el sinsentido y con un único camino y definición: el alcoholismo.
Me emociono al ver la botella, se me eriza el vello al ver el hielo, mis lágrimas se derraman sobre las mejillas al ver el vaso lleno, y para mi mayor satisfacción, una creciente emoción inunda mi cuerpo al deslizarse su dúctil masa por mi garganta. Dadme alcohol. Quiero más. No demores más la entrega.
Para acabar, igual que termino toda botella llena como si fuera una promesa, yo te pregunto, ¿en que te basas para medir mi felicidad? Yo me baso en la cantidad de alcohol que tengo en mis manos. ¿Sabes tú medir tu felicidad? Creo que no.
¿Aún quieres saber más sobre mi único deseo?

 

Leaving Las Vegas - Nunca me pidas que deje de beber...

 


domingo, 19 de noviembre de 2023

Las Zapatillas.

 

Las estuve mirando un buen rato. Eran de una marca destacada, excelente para hacer deporte. Su logo era una original figura que destacaba en la parte trasera. Ese modelo, su diseño, me encantaba. Para hacerlas más personales, quise cambiarles los cordones. Elegí unos verde fluorescente. Destacaban sobre la totalidad de su color negro. Creo que esa mezcla de colores indicaba algo de mi personalidad. Solo hubo un problema: su talla. No se vendían en tiendas físicas. Al comprarlas online no me las había podido probar. Eché de suerte y pedí mi número. En mi primera carrera, noté que rozaban el dedo. Venderlas de segunda mano, no pasó por mi cabeza. Tenían una pequeña raspadura hecha por una roca en aquel primer día de prueba. La política de devoluciones de la tienda lo decía bien claro. Ya habían sido usadas. Al final, decidí hacer mi pequeña contribución. Fui al centro social de la ciudad y las entregué, con su caja. Me atreví a mostrarles la factura. Me miraron extrañados. Eran nuevas.

Yussamba había abandonado su país por causas que solo él sabía. En el centro de detención de inmigrantes, en su ficha, constaba “perseguido político”. Había nacido cerca de la frontera. Conocía dos idiomas. Eso le daba posibilidades. Hijo de pastores, había abandonado su familia para conocer mundo. Llegó a la ciudad. Allí, se buscó la vida hasta que recogió lo que pudo y como pudo. Le ofrecieron el “Nuevo Mundo”. Se lanzó al mar. Rescatados por un buque de carga fueron entregados a las autoridades. En Europa, visitó varios países. Desde entonces, hacía tiempo que se encontraba deambulando por el nuestro. Había estado en varias ciudades. Los ingresos a sus celdas eran como una ritualidad, una rutina. Su último abogado le había aconsejado pasar desapercibido durante un tiempo. La próxima, entraría en prisión. Él, pasaba el día como podía. Estaba acostumbrado a comer una vez al día. Los servicios sociales, comedores, albergues y otros lugares eran, muchas veces, su fuente de manutención. Tenía que dormir en la calle o ocupar casas viejas. El dinero, era otro tema. Así, pasaban sus días. Hoy, en el centro social, le habían enseñado unas zapatillas de deporte. Parecían nuevas. Tenían una pequeña raspadura. No le gustaron sus cordones. Eran de un color que destacaba mucho sobre el negro. Si tenía ocasión, los cambiaría por unos negros. Se las llevó puestas. Le sentaban perfectamente.

Se me hizo tarde. Estaba un poco mareado. Había bebido demasiado. La fiesta, había durado demasiado. Decidí dejar el coche e ir a pie. Me iría bien el aire fresco de la noche. Tampoco estaba tan lejos. Iría por el parque. Cortaría camino. Caminando, vi dos sombras sentadas en el respaldo de uno de los bancos. Una de ellas giró su cabeza. Miraba fijamente hacia mí. Escuché unas risas. Se burlaban de mi forma de andar, supongo. Llegué a su altura. Fui abordado. Aquella mirada, no me había abandonado en todo momento. Me pidió la hora. El reloj, herencia de mi padre, era de saetas. Diseño vintage. Solo lo utilizaba para las fiestas de compromiso. No veía muy bien. Dudé por un momento. Intentaba descifrar la hora. Noté un agarrón. Luego un tirón. Se abrió su cierre y desapareció de mi muñeca. ¡El reloj! Lo miré fijamente. Enfurecí. Noté otro brazo rodeando mi garganta. Luego, algo que parecía pinchar mi barriga mientras intentaba liberarme. Una fuerza me tiró al suelo. Comenzó el registro: chaqueta y pantalones. Perdí la energía. Caía saliva de mi boca. Mi mirada se mantenía firme. Los ojos se me habían quedado clavados. Las pupilas querían luz. Las vi. Las tenía delante moviéndose nerviosamente. Eran negras y con los cordones verde fluorescente. Su logo, una figura. Aquella figura. Un recuerdo, luego, una exclamación en mi mente: ¡mis zapatillas! Me entró frío. Notaba las sacudidas del registro. Inconsciente, me encontró una pareja que hacía footing a primera hora de la mañana. De no ser por ellos, igual hubiese muerto. En el hospital, me informaron de varias heridas de arma blanca. No habían tocado ningún órgano. Suerte. En el interrogatorio policial solo pude facilitar una descripción general, trivial e insustancial de los individuos. Como característica principal: zapatos negros con cordones verde fluorescente y una figura en la parte posterior.

Ante la pregunta de si los reconocería. Al menos unos, afirmé rotundamente. El del reloj, no se me quitaba de la cabeza. Su cara, grabada en mi mente. El día del juicio lo llevaron maniatado. Era el mismo del reconocimiento fotográfico. Era el mismo que me había asaltado. Era el mismo que aún llevaba las zapatillas. Habían sido mis zapatillas. Las mismas. Del reloj, nada se supo. Mi abogado me informó que Yussamba tenía una orden reciente de la Interpol. Se buscaba por delito de sangre. Tenía antecedentes por robo con fuerza, lesiones y otros hechos menores. Iría a prisión, irónicamente, con mis zapatillas de deporte. Las mismas que le delataron. Las mismas que se utilizaron para robar mi recuerdo y pincharme. Ahora, muchas dudas y preguntas sin respuesta rondan por mi cabeza.

jueves, 19 de octubre de 2023

Acoso Escolar (Bullying). Qué hacer.

Imagen modificada extraída de: https://www.damenoticias.com/
 

Posiblemente sea uno de los males que envuelve a nuestra sociedad sin que tenga un fin a corto plazo.

Hoy, les voy hablar del Acoso Escolar o Bullying en voz inglesa.

Las estadísticas son demoledoras. Según UNICEF, 1 de cada 3 adolescentes se ha sentido acosado. Lo sufren más las mujeres que los hombres.

Mi intención no es hablarles de estadísticas ni de los motivos que le llevan a alguien a ejercer de acosador.

Esta entrada va de algunos consejos a seguir para poder, o saber, gestionar un caso de acoso escolar. 

Está dividida en varios apartados: Víctima; Hogar; Colegio y Plan.

Has de prestar especial atención en este último campo. Dedícale tiempo. Piénsalo todo. Anótalo y luego construye TU PLAN.

Como en todo, TÚ tienes que tener un PLAN para cuando se cree el ESCENARIO de Acoso sepas qué hacer. No puedes dejar nada al azar o a la ligera y esperar que se solucione todo por sí solo.

Empecemos.

Si eres la VÍCTIMA:

No te lo calles. Díselo a alguien en quien puedas confiar, ya sea en la escuela o en casa. Puede ser un compañero/a de escuela, un amigo/a, tus padres o el profesor/a. A veces, tenemos mucha confianza con algún hermano/a mayor o menor. Házselo saber. Pierde la vergüenza. Dilo al profesor/a tú sola/o, o si no te atreves, pregúntale a un amigo/a o dile que necesitas su ayuda y hacedlo juntos.

Siempre hay alguien que está en contra de estas acciones. Busca amigos en tu clase, o fuera, que puedan ayudarte, apoyarte o darte algunos consejos o incluso defenderte en este tipo de violencia.

Cuando suceda, tienes que ser asertiva/o. Utiliza tu cuerpo para expresar tu negativa. Comunica con todo tu cuerpo que no aceptarás malos tratos. Mantente erguida mientras hablas y mira al acosador a los ojos. Utiliza una voz clara y contundente y hazle saber que lo que está haciendo sobre ti te siente mal. "¡¡Dente!! NO me gusta lo que estás haciendo". 

El Judo Verbal, es importante. Actúa como si no te importaran sus palabras. Utiliza un "NO" rotundo y trata de alejarte de la situación. (Consultar sección PLAN. Allí hay un ejemplo).

Medidas en el HOGAR:

Cómo averiguarlo:

Algunos claros indicadores de que algo le sucede a nuestra/o hija/o:
    • Tiene miedo de ir a la escuela. De ir sola/o, pide ser acompañada/o. De ir con el autobús.
    • Llora injustificadamente. Tiene pesadillas.
    • Llega con la ropa sucia. Presenta moratones, rasguños.

Habla con ella/él. Hazle preguntas.

Utilizaremos preguntas que no se puedan contestar con un fácil "Bien” u “Ok”. Tu diálogo con tu hija/o es muy importante. Te ayudará a conocer historias que han sucedido a lo largo del día, verás cómo muestra sus sentimientos en el momento de expresarse, notarás si su voz es débil o tiembla y si sus gestos o expresiones faciales delatan algo que no te gusta. Vuestro enfoque, como padres, no deber ser un interrogatorio o un diálogo bajo presión. 

Escúchala, pero también escucha tu voz interna. Es mucho más sabia de lo que nos pensamos.

Un ejemplo puede ser hacer preguntas que no puedan ser respondidas con un SI o NO:
   • ¿Cómo fue cuando fuiste a la escuela? (Buscas sentimientos, si fue feliz, episodios cómicos, etc. No te conformes con un "Bien").
    • ¿Qué trabajos en grupo hiciste hoy en la escuela?
    • ¿Qué fue lo peor de hoy?
    • ¿Con quien estuviste en el horario de patio?
    • ¿Hablaste, jugaste, comentasteis algo hoy con tus amigos?
    • Etc.

Si hemos identificado el problema:

    • Evitar reaccionar exageradamente o reaccionar menos de lo esperado.
    • NO culpabilizar a nuestra/o hija/o: “si no sabes defenderte, no me extraña que abusen de ti”.
    • Quitarle importancia a la agresión: “cosas así nos han pasado a todos”.
    • Justificar la agresión: “es que no me extraña que te digan eso, haciendo lo que haces...”
    • Instarle a que devuelva la agresión con “la misma moneda...”. La violencia, no es la mejor opción.
   • Amenazar a nuestra/o hija/o con expresiones del estilo “¡cómo me entere de que te han vuelto a pegar, y no te has defendido, te vas a enterar!”
  • Procurar también no censurar ni descalificar inicialmente al presunto o presuntos agresores, amenazando incluso con adoptar medidas por nuestra cuenta.
    • Hablar sobre el tema. Reflexionar sobre lo que puede ocurrir en adelante.
    • Ordenar los hechos y recopilar pruebas y evidencias.
    • No le digas al acosador/a que estás llamando a la policía.
    • No borres nada.
    • No cambies tu número de teléfono. Sabe cómo averiguar tu nuevo número.
   • Si sabes cómo, haz una captura de pantalla de todo. Esto es especialmente importante si el acosador/a tiene la capacidad de eliminarlo.
   • Si no sabes cómo realizar una captura de pantalla, no toques nada, deja tu ordenador o teléfono en paz y deja que la policía se encargue de ello.
    • Empieza a escribir una declaración detallada de todo lo que ocurrió y que te llevó a llamar a la policía. Proporciona esta declaración escrita a la Policía cuando asistas a la Comisaría, junto con las capturas de pantalla certificando su contenido previamente por medio de una Empresa, ante Notario o mostrándolo a la Secretaria Judicial en el Juzgado si hacemos la denuncia allí.
    • Hacerle saber que queréis ayudarle no importa cuán difícil sea la situación. Estáis al 100% a su lado. “Vamos a superar esto juntos”.
    • Qué sentimientos le evoca.
    • Apoyar a la niña/o. Decirle clara y frecuentemente que el acoso no es su culpa. Que no merece estar sufriendo esa situación.
   • Aumentar su autoestima. Hacer un póster con su foto estando feliz y contenta y escribir alrededor comentarios bonitos, de apoyo, sobre sus fortalezas y dónde se destaca; colgarlo en lugar visible.
    • Ayudarle a identificar las cosas positivas que pasan y que le pasan a lo largo de cada día.
   • No hay nada de malo en él/ella que justifique el acoso. Cada persona es como es. Tiene su propia personalidad. Tiene su propio cuerpo.
  • No prometer mantener el acoso en secreto. Sugerirle que hable sobre el acoso con sus amigas/os.
  • No hacer nada sin consultárselo primero. Consultarle si le gustaría que buscáramos ayuda externa de un profesional especializado en este tipo de situaciones.
   • Asegurarse de que el acoso se termine.
   • Invitar a sus amigas/os a casa.
   • Empezar algún hobby o deporte a través del cual pueda conocer y hacer nuevos amigas/os.
  • Ayudarle a objetivar y a concentrarse en sus objetivos (estudios, deportes, familia, amistades, aficiones...)
    • Cuidado con lo que se comparte en redes sociales.

Medidas en el COLEGIO:

    • Evitar situaciones que puedes ser acosada/o con facilidad: no salir la/el última/o de la clase o cafetería.
    • No llevar dinero u objetos valiosos.
    • No quedarse lejos de otros estudiantes o del vigilante del recreo.
    • Estar cerca de otros aunque no sean conocidos.
    • Hacer nuevos amigos/as y mantener amistades.
   • Aportar ideas al grupo como nuevos juegos, pasatiempos, nuevos temas de diálogo que sean de interés mutuo o estén en el orden del día, etc.

PLAN (como ejemplo):

    • Identificar dónde radica el problema que ha generado el conflicto.
    • Valorar de qué habilidades, capacidades y recursos disponemos para afrontarlo.
   • Ayudar a nuestros hijos a plantear las diferentes formas de afrontarlo, facilitando y animando a que expresen sus propuestas de solución y contribuyendo respetuosamente con opciones o sugerencias alternativas, si procede.
    • Ayudarles a valorar las distintas alternativas, analizando pros y contras, así como posibles riesgos y consecuencias.
    • Crear un Plan para salir de situaciones individuales de acoso en diferentes escenarios. Medidas simples: mostrarse indiferente. Decir “NO” o "HE DICHO ¡NO!" o “NO, BASTA” o “NO ME ACOSES” al acosador. Marcharse de la situación. Practicarlo en casa.
    • Evitar reacciones y explosiones de ira ante los ataques.

“NO” es una palabra breve y poderosa. Transmite a otros que no te gusta lo que están haciendo. Si te sientes amenazada/o o si alguien te está maltratando, puedes usar esta palabra. Nunca se debe negociar ya que la peor respuesta es dar negativas cada vez más débiles y al final, ceder. Por lo tanto, NO entres en diálogos. Simplemente di "NO".

Motívate a ti misma. Tú, puedes. Tienes una necesidad. Solo tienes que quererlo hacer. Practica decir NO delante del espejo, con un miembro de tu familia o con una amiga.

Usar la palabra NO en situaciones de la vida real y salir de la situación. No tiene sentido quedarse y discutir. Hay que trasladar el problema a un maestro, responsable, etc.

Recuerda:

Si las medidas aplicadas (colegio, educadores, tutores, etc.) no han logrado el objetivo fundamental es posible que nos encontremos ante un caso de acoso grave y persistente.

Si el acoso es grave y persistente, hay que denunciar el comportamiento inadecuado o la agresión verbal. 

Si existen lesiones físicas, no hay que dudar en denunciar. Acude al centro más próximo de urgencias y que te hagan una exploración y valoración de las lesiones. El informe tienes que aportarlo para hacer la denuncia.

Si entre todos habéis decidido que sí, ponte en contacto con asociaciones, instituciones, empresas, psicólogos, pedagogos, etc. Hay profesionales que puedan ayudarte y asesorarte a ti y a tu familia. 

Por último:

Tu vida, tiene que ser de lo más normal. Tienes que normalizar tu vida. Crear una preocupación es una elección. ¿De qué te sirve? No la crees. Si el acosador/a te ve afectada/o, está ganando la batalla. No permitas que la gane. No dejes que te influya. No dejes que modifique tus hábitos. No dejes que te encierres y te alejes de la sociedad.

¡¡Lucha por ti!!

La entrada nace con la esperanza de poder ayudar a esas personas que sufren acoso. Cada caso es único, diferente y necesita su estudio. Lo mejor, ponerse en manos de profesionales. Ellos te ayudaran.   

Algunos de estos consejos se han extraído de varias fuentes documentales como: Save The Children;  LISA Institute; Programa KiVa contra el Acoso Escolar; Gavin de Becker "The gift of Fear"; The White Hatter.

Otros consejos o apartados son de creación propia y surgen de la formación constante que A.D.P.Wu Mu adquiere o realiza para poder formar o ayudar a otras personas.



domingo, 27 de agosto de 2023

Exceso de Confianza del Policía.

 

Este pequeña entrada nace de uno de los conceptos que desarrolla el entrenador sr. Tony Blauer en su articulo “The Theory of Presumed Compliance”. El sr. Blauer es uno de los mejores entrenadores que existe y es referencia mundial en cuanto a autoprotección y gestión del miedo. A él, le hemos pedido el permiso para poder utilizar algunas de sus palabras, cosa que ha accedido con suma gratitud.

Puede ser que en esta entrada usted encuentre similitud o algunas frases repetidas autoría del sr. Blauer. De eso se trata, de la repetición, para que se grave en la mente del lector interesado en la mejora de su formación y por ende de su profesión y, como no, lo más importante, su seguridad.

Durante casi mis 30 años ejerciendo de policía me he dado cuenta que el exceso de confianza se va repitiendo en muchas de las actuaciones policiales. Y lo más increíble, es ver pasar los años y pocos hacen algo al respecto para remediarlo. Bien la Administración, bien el propio agente, no son capaces de facilitar o invertir tiempo en su formación. Una formación que le puede salvar la vida.

Un policía se expone constantemente al peligro, por tanto, debe plantearse las siguientes cuestiones: ¿Estoy suficientemente capacitado una vez aprobado el curso básico de policía para salir a la calle y enfrentarme a la delincuencia? ¿Adquiero suficientes conocimientos solamente asistiendo algún seminario? ¿Mi preparación es la suficiente para controlar la violencia en un enfrentamiento? ¿Estoy preparado psicológicamente para un enfrentamiento real? ¿Crees que todo depende de tu fuerza muscular, de un buen estado físico o de acumulación de técnicas resolutivas para cada caso?

¿Las has leído bien? Seguramente, las habrás contestado todas con un monosílabo.

Ahora, te lanzo dos más:

¿Qué aspectos de tu formación consideras que tendrías que mejorar? ¿Por qué no los estás mejorando?

Si no te estás formando, o crees que ya tienes suficiente, no has tenido que pensar mucho. Tu mente se ha quedado en blanco. En cambio, si te ha hecho recapacitar es que aún no te lo habías planteado y posiblemente te hayas dado cuenta en el escaso interés que has tenido hasta ahora para mejorar tu seguridad personal y, al mismo tiempo, mejorar como profesional. Tiene justificación, se le llama CONFIANZA. Una trampa mortal.

Pero no todo está perdido. Todo depende de ti.

Sigamos.

Una última pregunta.

¿Cuántos policías conoces que continúan o amplían su formación en judo verbal, contacto cuerpo a cuerpo, enfrentamiento con armas, enfrentamientos con verdaderas mentes criminales, entrenamientos basados en escenarios, control de individuos altamente violentos, etc.?

Llevar una placa nos conduce a un exceso de confianza. Asumimos que llevar el uniforme nos protege de cualquier agresión. Somos intocables. Hay que reconocer que tenemos un exceso de confianza a veces sumada a una sensación de seguridad debido a lo que pensamos que lleva adjudicada una placa o uniforme. “Estoy protegido por esa falsa capa”.

El problema viene cuando cualquier sujeto demuestra que no le importa el color de la placa, el uniforme o lo que sea que nos acredita como agente de la autoridad. Nuestra confianza se quiebra y la situación puede convertirse en un incidente que acabe, con un poco de suerte, en una denuncia administrativa, o según cómo se desarrolle el servicio, muchas veces debido a nuestra escasa o nula habilidad para manejar la situación, en un incidente penal que exige fuerza y que puede acabar en un exceso de fuerza o en un trágico final por alguna de las partes.

La confianza, también nos llevará hacia otra trampa que se produce a la hora de elegir la composición de nuestra formación. Si creemos que nos hacen faltan más conocimientos en nuestra autoprotección nos hará creer erróneamente que nuestra elección tiene que ir encaminada hacia el estilismo, la belleza o la complejidad de las técnicas, la cantidad de alumnos que van a un dojo o por el arte marcial que está de moda. “Este, es el mejor”. Elegiremos seminarios y cursos por su puntuación o por su interés profesional para nuestro currículo. Una victoria más de la confianza.

La confianza, me hará creer que mis técnicas practicadas en el dojo infinidad de veces, en las que muchas de ellas la habilidad motora compleja está involucrada, me sacarán de cualquier situación. “Confió en mis habilidades”. La negación producida por el fracaso al ver que el sistema simpático ha secuestrado esas habilidades, para funcionar primitivamente, me hará entablar diálogos internos que me llevarán a la confusión, me harán ser más lento, menos preciso, dubitativo o que me sumerja en un estado de hipervigilancia; la congelación.

La confianza me hará desconfiar de personas que con argumentos probados desmontan los cimientos montados y construidos con esas arenas arcillosas que nos han vendido instructores que no han vivido nunca un enfrentamiento violento, instructores que nunca se han topado con una verdadera mente criminal, o instructores que, con suerte, han basado sus experiencias en combates elitistas o competitivos regulados por normas y controlados por árbitros y que traspasan sus enseñanzas. Con estas palabras, no pretendemos desvirtuar su trabajo, todo lo contrario, pero con todo respeto ante todos estos grandes profesionales, nada se le parece a la violencia real.

En la calle, lo más importante son los resultados, no el nombre del arte, las técnicas o pertenecer al dojo más famoso, entre otras cosas.

Ante un incidente, la confianza nos hará olvidar las preconductas físicas o discurso verbal que nos indican el inicio de la agresión, el análisis del entorno, nuestro estado emocional, el efecto del miedo en nuestra mente y cuerpo, la biomecánica, la psicología del combate, conceptos como la efectividad y la eficacia, etc. La mente, dispersa en otros conceptos debido a la confianza.

A grandes rasgos, así es y esos son sus efectos del exceso de confianza del policía. El antídoto lo compondrá tu formación. Tu preparación para este “submundo” es una cuestión de responsabilidad. Formarte con responsabilidad es tu labor. Y una de las primeras tareas es desprenderte de ese exceso de confianza. No confundamos confianza con motivación. Uno debe estar motivado para la supervivencia y enfrentarse a un ataque violento, pero no ser confiado.

Otra tarea responsable será elegir bien la composición de tu formación. Elegir adecuadamente a las personas que realmente tienen experiencia en violencia callejera, en enfrentamientos reales, y absorber sus conocimientos. Personas que han dedicado y dedican parte de su vida al estudio de ese gran concepto llamado VIOLENCIA y que no solamente engloba la fuerza o la física, sino la psicología, el comportamiento humano, comprender y entender los efectos del miedo, conciencia situacional, el elemento sorpresa, múltiples agresores, la detección, la desescalada, la evasión, el uso de la fuerza según la ley, la efectividad de nuestra respuesta, etc.

Esperemos que esta entrada nos haya hecho darnos cuenta como nuestro propio ego muchas veces impide ver nuestras propias carencias creando ese exceso de confianza. Esperemos que esta entrada le sirva al lector para reaccionar y mejorar su vida profesional, este es mi propósito.

Formarte con responsabilidad es parte de tu trabajo. No dejes tu vida en manos de la confianza.


lunes, 5 de junio de 2023

Delta de l'Ebre / Delta del Ebro.

 

Foto grafía aérea tomada por el piloto Justo Jiménez.

Català:

Si hagués de triar on néixer, et triaria a tu.

Si hagués de triar on viure, et triaria a tu.

Cos esquinçat pel Mediterrani,

l'escuma marina forma els teus cabells arrissats.

Blanques escates creen salades muntanyes

que amaneixen menjars per a un món de boques.

La teva pell policromada que del verd passa al foc

donant-nos ben preuat en forma de gra blanc

per a crear plats exquisits, gran coneguda la paella.

La teva artèria ens alimenta i banya les nostres terres

antany disputa entre famílies nobles i guerreres

baixa des de molt lluny i esgotat mor en la nostra mar

però no sense abans formar una illa en el seu camí

que de la seva bellesa obté el nom de Buda.

Riu Ebre, si poguessis parlar, grans històries

tristes batalles, actes d'amor, penes i glòries

ens comptarien les teves aigües manses i dolçes

per a fer-nos saber com són les persones

que et van triar per a crear família i llar

buscant en tu metafòrics i creatius somnis

amb l'únic fi de viure en la teva banyada terra.

La teva manera de ser, amb olles, platjoles i canyars

amb dues arenoses puntes que donen recer

a tota nau que navega, marí fatigat,

ocells exòtics i peixos de mig món

formen aquest magnífic hàbitat natural

al qual l'home va voler anomenar Delta de l'Ebre.

Per tot l'escrit i alguna cosa que em deixo o que vull oblidar,

no tinc cap dubte que si hagués de triar,

et triaria a tu per veure passar els meus dies

amb peus descalços damunt teva terra.

 

Castellano:

Si tuviera que elegir dónde nacer, te elegiría a ti.

Si tuviera que elegir dónde vivir, te elegiría a ti.

Cuerpo rasgado por el Mediterráneo,

la espuma marina forma tu pelo rizado.

Blancas escamas crean saladas montañas

que aderezan comidas para un mundo de bocas.

Tu piel policromada que del verde pasa al fuego

dándonos bien preciado en forma de grano blanco

para crear platos exquisitos, gran conocida la paella.

Tu arteria nos alimenta y baña nuestras tierras

antaño disputa entre familias nobles y guerreras

baja desde muy lejos y agotado muere en nuestro mar

pero no sin antes formar una isla en su camino

que de su belleza obtiene el nombre de Buda.

Río Ebro, si pudieras hablar, grandes historias

tristes batallas, actos de amor, penas y glorias

nos contarían tus aguas mansas y dulces

para hacernos saber cómo son las personas

que te eligieron para crear familia y hogar

buscando en ti metafóricos y creativos sueños

con el único fin de vivir en tu mojada tierra.

Tu manera de ser, con ollas, platjoles y cañaverales

con dos arenosas puntas que dan cobijo

a toda nave que navega, marino fatigado,

pájaros exóticos y peces de medio mundo

forman este magnífico hábitat natural

al cual el hombre quiso denominar Delta del Ebro.

Por todo el escrito, algo que me dejo o que quiero olvidar,

no tengo ninguna duda que si tuviera que elegir,

te elegiría a ti para ver pasar mis días

con pies descalzos encima tu tierra.